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Santiago, 24 y 25 de diciembre 2004

Somos el 24 de diciembre, ya estan seguro cenando para Navidad, o por lo menos es lo que les deseo… Aqui me quedan algunas horas (por causa de la diferencia horaria) antes de hacer la fiesta.

Había prevido irme a Mendoza en el empezado de la semana y vivir Navidad en la Cordiliera de los Andes. Pero entretiempos encontré a dos chilenas (Francisca la madre, y Francisca la hija) quien tanto insistierón en invitarme en su casa para Navidad que no encontré ningún argumento (y la verdad, en castellano peor).

El lunes (20) tomé la decision de quedarme en Santiago con ellas el 24. Pero tampoco queraba esperar esa fecha en la megalopolis, y además mis pantorrillas empezarón a preguntar para trabajar de nuevo.

Así decidí tomar la dirección del Pacífico y la ciudad tanto cantada de Valparaíso. Cómo diría mi hermano mirando a mi ruta sobre su atlas : “¡es justo cerca de Santiago!”. Por supuesto en un atlas ! Pero son 300 kilómetros y pasos a 2000 metros de altitud sin embargo…
Pues me fue durante 4 días a la encontra del Chili campesino… Medio de la Cordiliera de la Costa (Santiago se encontra dentro de la Cordiliera de los Andes a 6000m, y la Cordiliera de la Costa a 2500m). Montañas cubiertas de cactus, amarilleadas por causa de la calor. Subí los 2/3 del paso más alto empujando la bicicleta (porque además de la altura, tuvo un viento contrario ¡claro!)… Y una bajada a más de 50 km/h en el viento fresco.

Discubrí las casas de Madera, los caballos numerosos y caballeros, los cactus y flores de todas colores, los pequeños lagos…

   

En cambio sufrí de la distancia que toma la gente (además llegando de Africa) : no se dice “¡Olá!” cuando se encontra personas, en todo caso nadie contesta a los míos… ¡Horror supremo! En este país hay montón de peros salvajes (y de peros non salvajes detrás de los porticos)… Ladran y corren detrás de mi… Y conuecen a ¡mi miedo de esos animales!

Pero paisajes son tan sublimos que por el momento perdono esas hordas de peros…

He dormido mi primera noche campando en el jardín de una dama, que ni mismo conozco a su nombre…

Desde el empezado me han hablado de ella sin que jamás la había encontrada ; ya llegó en el martes por la noche. Noche de verano aqui, de invierno para Uds… : la soledad me ha invadida para la primera vez… Este sentimiento de encontrarme sola en la inmensidad de estas cimas. Esta dama que me abriaba su jardín… No pudimos decir ni una palabra… Mi soledad nacío de la frontera causada por el idioma… Esta noche fue dificíl. Pues de antemano abrí algunos de los pequeñas notas que pusierón mis amigos en las carteras para la noche del 25… Me calentó el corazón pero el sentimiento astaba aquí todavía.

Es despues de esta noche que decidí de cambiar mi itinerario para los días que venian : iré a Mendoza más tarde, y empezaré yendo a Ushuaia (a ver Christophe, mi amigo ciclista) en parte via el Sur del Chili, dónde tengo dos direcciones de gente que me esperan. Y aprovechar estos contactos para cambiar de versa y iniciarme en el castellano…

Pero este sentimiento de soledad no duró mucho : el día despues alcanzé el Pacífico, contra un viento violente (que me hizó marchar a 10 km/h en la bajada, pedaleando el más fuerte que possible : ayay…). ¡Esplendido! Bastante para hacer olvidar soledad y viento. Grandes olas azules, marejada tan blanca, miles de rocas ¡y de pelícanos inmensios!

Así me fue costeando la costa hasta Valparaíso.

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